"Original Doll" y "Mona Lisa": el proyecto inédito de Britney Spears que habla de su muerte - True Crime & Music
- Sara López González
- hace 13 horas
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Una aparición sorpresa en la radio en 2004 reveló el lado más vulnerable y rebelde de Britney Spears, prediciendo la lucha por su libertad creativa y personal años antes del movimiento Free Britney.

El 30 de diciembre de 2004 una radio de Los Ángeles, California vivió un fragmento de incógnita pública: Britney Spears se presentó en el estudio de KIIS-FM llevando chanclas, con su perro en brazos y en CD-ROM en la mano. Una media hora antes había llamado al estudio para avisar de su visita, pero los locutores pensaban que se trataba de una broma. Sin el habitual aparato promocional, compartió una canción inédita titulada Mona Lisa. Lo que vino después fue menos un lanzamiento y más una grieta en la narrativa oficial de su carrera: la cantante anunció que esa pieza formaría parte de un proyecto llamado Original Doll, un título que inmediatamente invitó a la interpretación. Algunos decían que se trataba de una mofa al reciente debut de las Pussycat Dolls.
La versión de Mona Lisa que se escuchó ese día en la radio nunca se publicó oficialmente; llegó a los oídos de los seguidores de todo el mundo gracias a alguna grabación del directo radiofónico que realizó un fan en una cinta. Este gesto desconcertante de Britney no encajaba con el calendario comercial ni con la maquinaria que siempre había rodeado a la estrella. La instrumental del tema era oscura y la letra dejaba ver agotamiento, extrañeza y distancia entre la persona y la figura pública.
Britney se refería a sí misma como un alter-ego: Mona Lisa. La canción habla de una caída desde los cielos que produce su muerte. En el estribillo también menciona haber sido clonada, lo cual se eliminó posteriormente para la versión oficial. Este lanzamiento posterior no se hizo dentro del disco Original Doll que ella había prometido, sino de un EP promocional para aquel reality protagonizado por ella junto con su, por aquel entonces, marido. Un proyecto sin ninguna importancia para su carrera profesional y el cual no fue promocionado por su discográfica, dejando así a Mona Lisa en el olvido del público general. Sin embargo, esa aparición en la radio no desapareció de la memoria de sus fans.
Original Doll: el álbum fantasma
Original Doll quedó en la categoría de proyecto fantasma: no tuvo salida comercial, no hay una edición oficial del álbum y los listados que se mencionaron en foros y comunidades de fans (títulos, demos, detalles) no conforman un registro confirmado por la artista o su sello. Aun así, la leyenda del álbum persistió. Para parte del fandom fue (y sigue siendo) un símbolo de resistencia creativa: la imagen de Britney intentando, por sus propios medios, recuperar una voz que siente que le fue arrebatada.
En canciones que se fueron filtrando posteriormente, como Rebellion, la letra habla de desconfiar de las personas más cercanas a ti y de no vender tu alma. En otras, como Remembrance Of Who I Am habla de la manipulación emocional y de romper con cadenas impuestas por otros. En una época en la que aún no había tenido su infame depresión nerviosa pública ni había todavía quedado atrapada bajo una tutela, el contenido lírico de estas canciones parece casi una profecía. ¿Intentaba Britney hacernos saber que su círculo personal y profesional quería coartar su libertad?
Una mirada tras el “Free Britney”
En retrospectiva, cuando la tutela legal y las batallas por el control mediático de la vida de Britney se convirtieron en asuntos de interés público, Mona Lisa fue reclamada por quienes buscaban piezas que explicaran el antes y el ahora. No porque una canción lo contenga todo, sino porque a veces un fragmento es suficiente para evidenciar una herida: una frase, un susurro o la mera decisión de tocar algo no acabado en antena.
Hoy, tanto Mona Lisa como el mito de Original Doll funcionan como espejo. Hablan de lo que pierde la industria cuando modela a una persona en función de una marca, y de lo que intenta recuperar la artista cuando decide hablar por sí misma, aunque sea a través de una emisión inesperada. No hay álbum oficial que permita cerrar esa historia, ni sabemos por qué su discográfica se negó a publicarlo; hay, en cambio, un eco que se repite cada vez que una estrella pop intenta salirse del molde y paga el precio de la visibilidad por hacerlo.
