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El caso de Celeste Rivas - True Crime & Music

true crime

Artículo de: Dunya Fadili

Traducción de: Arianna Bartolozzi Bellantuono


D4vd, seudónimo de Anthony Burke, está ahora en el centro de todas las miradas y de las acusaciones que circulan en las redes sociales por el asesinato de Celeste Hernandez Rivas.


El caso comenzó cuando la policía de Los Ángeles intervino tras recibir denuncias de vecinos por un olor extraño que salía de un Tesla. Adentro, los agentes encontraron un cuerpo en descomposición, envuelto en plástico. El auto estaba registrado a nombre de D4vd y llevaba más de un mes abandonado, sin que nadie hubiera denunciado su robo. La víctima fue confirmada como Celeste Rivas, desaparecida a los 13 años. Según lo que se sabe, D4vd y Celeste se conocían y pasaban tiempo juntos; en internet circulan fotos y videos que los muestran juntos, e incluso tenían tatuajes coordinados en la mano con la palabra “SHH”.


En la web también explotaron especulaciones por las letras de las canciones de D4vd. En el tema Romantic Homicide, el artista canta:

In the back of my mind, I killed you and I didn't even regret it, I can't believe I said it, but it's true. (En el fondo de mi mente te maté y ni siquiera me arrepiento, no puedo creer que lo haya dicho, pero es verdad)

A la luz del hallazgo del cuerpo, estas palabras toman un significado inquietante. Muchos notaron que en varios videos musicales las actrices se parecen mucho a Celeste: mismo corte de pelo y mismos ojos grandes de la víctima.


Además, se filtró una canción llamada Celeste que dice:

I hear her voice each time I take a breath. I'm obsessed. Oh, Celeste. Afraid... Missing you so much makes me depressed. (Siento su voz cada vez que respiro. Estoy obsesionado. Oh, Celeste. Tengo miedo… Tu ausencia me deprime tanto.)

Las pruebas circunstanciales alimentan aún más las sospechas: las imágenes en redes sociales, los testimonios de amigos y familiares que los vieron juntos, y el hecho de que Celeste era menor en el momento de la relación.


A pesar de todo, D4vd no figura entre los sospechosos oficiales: los detectives sostienen que “faltan pruebas físicas”, mientras que la web sigue buscando pistas entre las letras de sus canciones. Lo que surge es la imagen de un artista del que ya no se puede saber quién es realmente.


Es desgarrador pensar que la música pueda convertirse en el contexto de un posible crimen. El mundo pide justicia por Celeste: que se haga luz sobre lo ocurrido y que el culpable sea castigado, para que ninguna otra vida sea arrebatada de manera tan brutal.



 
 
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